Eslovenia y el Kamishibai: Del teatro de marionetas al Festival del Delfín Blanco

Cuando el kamishibai salió de Japón y aterrizó en Europa del Este, no lo hizo como una simple curiosidad pedagógica para mostrar cuentos infantiles, sino en un diálogo orgánico con el teatro de marionetas, la etnomusicología y la plástica experimental.
Los orígenes y sus pioneros (2009)

El movimiento esloveno nació oficialmente en 2013 gracias al impulso del etnomusicólogo e ilustrador Igor Cvetko y la titiritera, directora y docente universitaria Jelena Sitar, fundadores del teatro de títeres Gledališče Zapik quienes introdujeron oficialmente el kamishibai en el país durante el Festival de Cuentacuentos en la Casa de los Niños y el Arte (Hiša otrok in umetnosti) en Liubliana. Su gran innovación y lo que le da el sello especial al kamishibai esloveno es la vinculación que estos artistas hicieron con la tradición de marionetas de los Balcanes.
Sin embargo estos artistas ya habían empezado su camino como kamishibaias en 2009 cuando descubrieron esta disciplina japonesa la cual se vinculaba muchísimo con su estética de teatro minimalista y de cámara.
El "Sello Esloveno": Técnica, folclor y exploración

La práctica del kamishibai en Eslovenia destaca por tres pilares conceptuales:
Creación autoral e interdisciplinaria: La mayoría de los intérpretes eslovenos escriben, ilustran y narran sus propias piezas, combinando canto, instrumentos acústicos y poesía local.
Innovación en el soporte visual: Se recurre con frecuencia a collages textiles, relieve sobre piedra y técnicas mixtas sobre papel artesanal, alejándose del formato de impresión masiva.
Investigación teórica: Igor Cvetko sistematizó esta metodología en su manual Kamišibaj od A do Q, obra de referencia para la pedagogía del papel en la región.
El Festival Internacional Beli Delfin (Delfín Blanco)

Un reflejo de esta vitalidad es el Festival Internacional de Kamishibai Beli Delfin, encuentro que se celebra a finales de verano en la ciudad costera de Piran. Organizado por el colectivo Društvo Zapik, el festival transforma plazas e hitos históricos —como el claustro del Monasterio de San Francisco de Asís (Križni hodnik) y la plaza Židovski trg— en escenarios al aire libre para decenas de funciones presentadas en sus idiomas originales por artistas de diversos continentes.
La Asociación de Kamishibai de Eslovenia articula actividades de kamishibai en todo el país durante el año, manteniendo vivo el espírito creativo de docentes, narradores e infancias que alegremente se suman al kyokan que este disciplina brinda. ¡Seamos como Eslovenia y mantengamos vivo el kamishibia desde la colaboración en Latinoamérica!



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